La importancia del espacio y la naturaleza en el diseño

     La arquitectura contemporánea debe alejarse y superar el diseño ignorante del entorno para convertirse en un ser vivo, funcional y sostenible. El diseño arquitectónico debe surgir de imágenes físicas poderosas y de una integración armónica con la topografía, teniendo los sentidos y la flexibilidad espacial de la comunidad en mente. Se debe imitar la naturaleza para lograr un diseño sostenible y buen uso de la tecnología, lo cual transforma el modelo de "extraer, fabricar y desechar". Tanto la sensibilidad material como la responsabilidad ecológica demuestran que un edificio debe funcionar como un ser vivo en equilibrio con su entorno.

    La arquitectura puede sobrepasar lo que se ha vuelto tradicional por medio de la atmósfera, la materialidad y la flexibilidad espacial. Al diseñar el Therme Vals o Stone Thermal Baths en inglés, Peter Zumthor lo integró a la topografía del espacio con el propósito de que no se impusiera sobre el paisaje. De esta manera el edificio parece emerger naturalmente de la montaña y da la impresión de que, aun siendo el más nuevo en el área, es el que lleva menos tiempo en el espacio; incluso, el uso de materiales específicos crea una armonía que genera una atmósfera envolvente, lo cual invita al visitante a experimentar la arquitectura con los cinco sentidos. Con el Centro Georges Pompidou los arquitectos Richard Rogers y Renzo Piano demostraron cómo el espacio de un edificio puede ser flexible por medio de liberando el espacio interior y tener los sistemas funcionales del edificio expuestos. Asímismo, en el interior se disponen paredes removibles que se pueden instalar dependiendo del uso que le quiera dar al espacio; de este modo se logra la creación de un edificio donde formas culturales totalmente diferentes pueden coexistir dentro de una ciudad densa.

    Adoptar alternativas sostenibles es un tema urgente y se logra imitando la naturaleza y viendo a la Tierra como un organismo huésped, como explicó el arquitecto Ken Yeang. Todo lo que contruimos equivale a una prótesis, lo cual imita al cuerpo humano, y el anfitrión de nuestro entorno construido es la Tierra. Con un diseño inteligente se puede salvar el 80% del uso de energía de un edificio. Complementando esta idea, William McDonough dice que el ingenio humano podría seguir los ciclos biológicos de la vida. Para bajar el alto consumo de materiales al construir, el Dr. Werner Sobek advoca por un cambio hacia sistemas de alta ingenieria, ligeros y adaptivos, sustituyendo material con energía, ya que, en realidad  no se necesitan grandes movimientos para lograr un gran cambio en el sistema.

     La arquitectura contemporánea debe alejarse y superar el diseño ignorante del entorno para convertirse en un ser vivo, funcional y sostenible que exige unir la potencia sensorial del espacio con un compromiso ecólogico. Las obras que se realizen en el futuro, luego de un proceso largo de análisis deben ser imitaciones de lo natural, obras que habiten el paisaje siguiendo las leyes de la vida. De esta manera, se garantiza la supervivencia y el bienestar del planeta.

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